La conocida como "Formación Dual", implanatada en toda Europa, se enfrenta a uno de sus principales problemas al instalarse en España. la escasa dimensión de las empresas nacionales.
Uno de los
principales problemas, según apuntan los expertos, es la escasa dimensión de la
mayor parte de las empresas. Y es que en España un 99,8% son pymes. Es más, el
95% son microempresas (de 0 a 9 trabajadores).
Para obtener unos
resultados tan favorables como en Alemania, se precisa masa crítica, es decir,
que miles de empresas -no sólo las grandes- estén dispuestas a asumir el
esfuerzo. "Los empresarios tienen que comprar la idea. También ocurrió en
Alemania, donde el primer escollo que hubo que superar fue la mentalización
empresarial", dice Miquel Valls, presidente de la Cambra de Barcelona. "Deben
convencerse de que se trata de una inversión, no de un coste", añade,
Siguiendo el modelo
alemán, la nueva ley española de Cámaras, otorga a estas instituciones un papel
fundamental en el desarrollo del modelo dual. En concreto, el proyecto aprobado
en julio por el Consejo de Ministros prevé que las cámaras formen a los tutores
de empresa, hagan el seguimiento de los programes y pongan en contacto a
empresas y estudiantes. Por eso las cámaras catalanas ya han empezado a hacer
sus cálculos. Para alcanzar los objetivos fijados por el Gobierno sería preciso
que sólo en Catalunya se implicaran 20.000 empresas. Pero en estos momentos
únicamente 166 empresas y 44 instituciones ofrecen formación dual en Catalunya.
Buena parte de ellas son multinacionales, y dominan las de capital alemán.
El número de
estudiantes también revela que queda mucho camino por recorrer. De los 100.000
alumnos que este año han cursado FP, sólo 600 se han estrenado en el modelo
dual. El próximo curso 2013-2014 serán unos 1.800. el triple, aunque una cifra
todavía muy pequeña.
La formación dual
se caracteriza por que el estudiante tiene un contrato con la empresa, cobra un
salario, paga a la Seguridad Social, y una parte de su tiempo de trabajo lo
destina a ir a clase. Lo más habitual son tres semanas de trabajo y una de
clase, aunque son posibles múltiples combinaciones. En Alemania, cobran de
entrada alrededor de 600 euros y la cantidad se va incrementando hasta llegar a
unos 1.000 en tres años. En total, la empresa puede llegar a invertir por cada
aprendiz unos 100.000 euros.
"Hay que
planteárselo como una inversión", dice Miquel Martí, presidente de Femcat,
que opina que "más que una cuestión de dimensión se trata de un problema
de cultura empresarial". Para Martí, la formación dual está perfectamente
al alcance de empresas de 100 o 150 trabajadores, que podrían asumir uno o dos
aprendices, siempre que los programas se modulen bien y se consensúen entre la
Administración, las escuelas de formación y las empresas. "No todas las
escuelas deben tocar todas las materias, es mejor la especialización".
dice.
Antoni Cañete,
secretario general de Pimec, admite que "la formación dual es un término
acuñado en Alemania, donde la dimensión de la empresa es diferente". Y por
ese motivo sostiene que no sólo las cámaras deben ser protagonistas en su
implantación. "Las organizaciones patronales, en particular las
sectoriales, son las que pueden hacer llegar la formación a las empresas más
pequeñas", dice antes de señalar como referentes la escuela de panaderos
de Sabadell o la Fundación Algueró para las Artes Gráficas. En cambio, Cañete
se muestra decepcionado con el proyecto de centro de formación de la automoción
que se promueve en Martorell pues se ha dado el protagonismo a la gran empresa
(Seat, Nissan, Ficosa, Gestamp y Doga son las primeras promotoras).
Los datos del paro
juvenil, que en España supera del 50% frente al 7% de Alemania, corroboran la
necesidad de cambiar el sistema educativo. Miquel Valls se remite también a un
estudio sobre inserción laboral realizado por el Departament d'Ensenyament y el
Consell de Cambres. Pese a la crisis, los jóvenes que han cursado estudios de
grado medio tienen un paro del 15% y los que tienen titulaciones superiores,
del 16%. Muy lejos, en cualquier caso, de ese 50% que afecta al conjunto de los
jóvenes de entre 16 y 24 años. "Por eso es tan importante conseguir que un
número importante de empresas se decidan a aplicar la formación dual y reciban
el apoyo necesario para ello", destaca Valls. Asegura que no es partidario
de subvenciones, "pero sí de incentivos fiscales".
La opinión de las
cámaras es que el primer colectivo al que hay que convencer son las 22.000
empresas que en el 2012 ya acogieron a alumnos en prácticas tradicionales,
generalmente no remuneradas. Para ir calentando el terreno, se ha desarrollado
una experiencia piloto con la cámaras de Hamburgo y de Bonn. Y después de
evaluar a 270 jóvenes, trece de ellos se desplazarán el próximo septiembre a
Alemania para formarse en empresas de los sectores de hostelería, retail,
banca-seguros y metal. En febrero irán otros diez.
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